Casa Blanca, Trump goza de buena salud

(ANSA) – NUEVA YORK 2 DIC – La Casa Blanca publicó los resultados de una serie de estudios avanzados de imágenes realizados al Donald Trump, evaluaciones descritas como "perfectamente normales" y parte de un control médico preventivo habitual para su edad. Sin embargo, fue el propio mandatario quien, de manera involuntaria, alimentó cierta confusión días atrás al referirse públicamente a las pruebas y a su alcance.
El memorando del Dr. Sean Barbabella, médico del presidente, dijo que Trump se sometió a las exploraciones durante un examen médico en octubre "porque los hombres de su grupo de edad se benefician de una evaluación exhaustiva de la salud cardiovascular y abdominal" y que las pruebas son "preventivas".
Las pruebas médicas de un presidente de Estados Unidos suelen ser un ritual burocrático: papeles sellados, protocolos estrictos y un comunicado final que, en esencia, dice "todo bien, seguimos". Pero la última revisión de Trump dejó un margen inesperado para el color, una mezcla entre tecnicismos médicos, declaraciones sueltas y un toque de humor involuntario que transformó un simple examen físico en una historia que recorrió pasillos, aviones y redes sociales.
El punto de partida fue un memorando impecablemente aséptico del Dr. Barbabella, médico del presidente. En él, aseguró que los estudios avanzados de imágenes de Trump, realizados en octubre en Walter Reed, fueron "perfectamente normales". No hubo hallazgos extraños, no hubo alarmas ni indicios de enfermedad.
De hecho, los órganos abdominales se veían "sanos", una forma elegante de decir que todo fluye sin sobresaltos.
Barbabella explicó que la batería de estudios —descrita como "preventiva"— es común para hombres de la edad del presidente: un chequeo exhaustivo que busca confirmar que el motor cardiovascular funcione sin ruidos, sin estrechamientos arteriales y sin señales de inflamación. La tarjeta de puntuación médica fue rotunda: cámaras cardíacas de tamaño normal, vasos sanguíneos despejados, abdomen en orden.
Pero el verdadero color apareció en los márgenes.
Durante un encuentro informal con periodistas en el Air Force One, Trump mismo habló de las pruebas y aseguró que se había realizado una resonancia magnética como parte de las "imágenes avanzadas". Luego, fiel a su estilo, añadió que no recordaba qué parte del cuerpo había sido escaneada. "¿Qué parte del cuerpo? No tengo ni idea", dijo, entre risas. "No fue el cerebro, porque hice una prueba cognitiva y la pasé".
Lo que siguió fue más institucional. La Casa Blanca, consciente de que la salud de un presidente siempre es asunto de interés público, difundió el memorando detallado del doctor y se aseguró de que la narrativa quedara clara: Trump está sano, muy sano, y los estudios lo corroboran. Que él confundiera el tipo de examen no hizo más que darle un giro curioso a un proceso que, en condiciones normales, dormiría en la sección de archivos. (ANSA).
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