Un país casi sin transporte aéreo

(ANSA) – CARACAS, 02 DIC – Desde el aeropuerto internacional de Maiquetía, el principal de Venezuela, a 40 kilómetros de Caracas, se puede volar a muy contados destinos internacionales: Colombia, Panamá, Curazao y Rusia. El retroceso de conectividad que venía caracterizando al país sudamericano se profundizó de forma radical.
Actualmente, las opciones para entrar o salir del país se limitan casi exclusivamente a conexiones regionales con Colombia (a través de aerolíneas menores como Wingo o Satena), Panamá (con operaciones solo diurnas de Copa) y Curazao.
Fuera del hemisferio, la única ventana operativa restante es la ruta directa a Rusia operada por la estatal Conviasa.
Expertos advierten que este "cierre de cielos" de facto ya ha dejado varados a miles de pasajeros y que serán muchos más los afectados con la llegada de la temporada navideña.
Inicialmente, el país se vio impactado por la decisión del gobierno de Nicolás Maduro de revocar los permisos de operación a grandes aerolíneas internacionales como Iberia, TAP, Avianca y LATAM, alegando que se prestaban al "terrorismo" de Washington.
Estas aerolíneas, como la turca Turkish Airlines, usualmente considerada aliada del gobierno de Maduro, decidieron suspender sus vuelos, dado que el 21 de noviembre una notificación de las autoridades aeronáuticas estadounidenses advirtió sobre precauciones en vista de vuelos militares.
Las empresas comerciales alegaron que no había condiciones para garantizar la seguridad de pasajeros y tripulaciones.
La situación se agravó drásticamente el viernes 28 con el mensaje del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien declaró a través de su red Truth Social que el espacio aéreo venezolano debe considerarse "cerrado en su totalidad".
La amenaza ha disuadido a múltiples operadores de sobrevolar el territorio, ante el riesgo de sanciones o incidentes de seguridad.
El resultado ha sido que Caracas se ha quedado prácticamente sin vuelos internacionales a las puertas de la temporada navideña, un dato no menor, ya que se estima que una tercera parte de la población venezolana migró en la última década, con lo cual diciembre es un momento de reencuentros familiares.
A esto se suma la situación de venezolanos varados en diversos lugares, que no han podido regresar al país en las últimas dos semanas.
Esta crisis de conectividad, atada al conflicto entre Caracas y Washington, no tiene visos de solución en el corto plazo. Empresas de aviación, como la española Iberia, decidieron poner en pausa su presencia en Venezuela hasta el año entrante, por ejemplo. Mientras que LATAM dijo que sus operaciones en Caracas estaban cerradas hasta nuevo aviso. (ANSA).
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